España venció 4-0 a Georgia con doblete de Oyarzabal y reafirmó su gran momento en las eliminatorias del Mundial 2026.
Oyarzabal firmó un doblete, Zubimendi manejó el mediocampo y Ferran Torres brilló en una goleada que confirmó el gran momento futbolístico de la selección dirigida por Luis de la Fuente.
Bajo la lluvia y con un estadio completamente entregado desde el primer minuto, España volvió a demostrar que atraviesa uno de sus momentos más sólidos rumbo al Mundial 2026. La goleada 4-0 sobre Georgia no solo confirmó la superioridad de La Roja dentro del grupo, sino también la consolidación de una idea futbolística clara: un equipo que domina desde la posesión, presiona alto, interpreta bien los espacios y tiene cada vez más recursos ofensivos para resolver distintos escenarios de partido.
Más allá del marcador, España dejó sensaciones de equipo maduro. El conjunto de Luis de la Fuente supo controlar emocionalmente el encuentro, golpeó en momentos clave y mantuvo la intensidad incluso con la ventaja ya asegurada. La selección española no únicamente gana; convence desde el funcionamiento colectivo y desde la claridad con la que cada futbolista entiende su rol dentro del sistema.
España impuso condiciones desde el inicio
España saltó al terreno de juego con una alineación cargada de talento: Unai Simón en la portería; Laporte y Cubarsí como centrales; Cucurella y Pedro Porro en los laterales; Fabián Ruiz, Zubimendi y Merino en el mediocampo; y un frente ofensivo conformado por Baena, Oyarzabal y Ferran Torres.
Desde los primeros minutos, La Roja monopolizó el balón y obligó a Georgia a defender muy cerca de su propia área. La circulación rápida y la movilidad constante entre líneas comenzaron a generar espacios que el conjunto georgiano apenas podía contener.
El dominio español encontró recompensa rápidamente. Al minuto 8, el VAR llamó al árbitro para revisar una posible mano dentro del área por parte de Gocholeishvili. Tras varios segundos de incertidumbre, se señaló penalti para España. Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad y convirtió el 1-0 con absoluta tranquilidad.
Zubimendi marcó el ritmo del partido
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue el control absoluto del mediocampo por parte de España. Martín Zubimendi volvió a demostrar por qué se ha convertido en una pieza fundamental para Luis de la Fuente. El mediocampista no solo organizó la salida del balón, sino que también rompió líneas constantemente y dio equilibrio defensivo cada vez que Georgia intentó reaccionar.
Precisamente desde esa superioridad en el centro del campo llegó el segundo gol. Al minuto 21, Fabián filtró un gran pase y Zubimendi apareció desde atrás para definir con precisión el 2-0. La jugada resumió perfectamente lo que fue España durante toda la noche: movilidad, paciencia y ocupación inteligente de espacios.
Georgia intentó responder tras el golpe, pero España reaccionó inmediatamente recuperando la posesión y evitando cualquier intento de crecimiento del rival. Cucurella, especialmente, fue clave frenando un avance peligroso que pudo cambiar momentáneamente la dinámica del encuentro.
Ferran y Oyarzabal lideraron una delantera letal
España siguió atacando con intensidad y encontró el tercer gol al minuto 34. Baena filtró un balón preciso para Oyarzabal, quien mandó un centro raso al área para que Ferran Torres apareciera atacando el primer palo y empujara el balón al fondo de la red.
La conexión entre Ferran y Oyarzabal fue uno de los grandes argumentos ofensivos de España. Ambos alternaron movimientos constantemente, generaron espacios y desordenaron a la defensa georgiana durante prácticamente todo el partido.
Antes del descanso, Mamardashvili evitó el cuarto con una gran atajada tras otro remate de Oyarzabal, siendo el único futbolista georgiano capaz de sostener parcialmente a su selección en los momentos más complicados.
España controla, domina y mantiene su portería en cero
El segundo tiempo mantuvo exactamente la misma tendencia. España siguió controlando el partido desde la posesión y Georgia apenas encontró espacios para acercarse al área rival.
Al minuto 60 llegó una de las pocas acciones de peligro del conjunto visitante, pero Unai Simón respondió con seguridad y volvió a transmitir confianza bajo palos. La solidez defensiva continúa siendo otra de las grandes fortalezas de esta selección española, que acumula varios partidos consecutivos sin recibir gol.
El cuarto tanto llegó al minuto 62. Ferran Torres mandó un centro preciso desde la banda y Oyarzabal apareció dentro del área para conectar un cabezazo al ángulo y firmar su doblete.
A partir de ahí, España manejó el encuentro con tranquilidad. Georgia intentó adelantar líneas, pero la defensa española respondió con firmeza cada vez que fue exigida. Mamardashvili volvió a evitar una diferencia aún mayor y, sobre el final, Marcos Llorente salvó la jugada más peligrosa del conjunto georgiano.
La Roja ya no solo gana: también transmite autoridad
La victoria deja a España muy cerca de asegurar su clasificación al Mundial 2026, pero sobre todo refuerza la sensación de que el equipo atraviesa una etapa de crecimiento colectivo muy importante.
Luis de la Fuente ha logrado construir una selección reconocible, competitiva y equilibrada. España combina talento individual con disciplina táctica, presión alta con control de balón y profundidad ofensiva con seguridad defensiva.
Frente a Georgia, La Roja volvió a dejar claro que no depende únicamente de momentos aislados o individualidades. Este equipo tiene una identidad definida y cada vez parece más preparado para competir contra cualquier rival en la próxima Copa del Mundo.